Cortar las uñas del bebé sin estrés (ni sustos)
Las uñas del bebé son diminutas, blandas… y crecen a una velocidad sorprendente. Tan finas que dan miedo tocarlas, pero lo bastante afiladas como para dejarle arañazos en la cara. Cortarlas es una de esas tareas que se viven con más nervios que peligro real. La clave no es el valor: es el momento, la luz y la herramienta adecuada. Con eso, se convierte en un gesto rápido y tranquilo.
El mejor momento: cuando está en calma
No intentes cortar las uñas a un bebé que se retuerce. Elige un momento en el que esté dormido o muy tranquilo: la siesta profunda es ideal, y muchas madres lo hacen entonces sin que el bebé se entere. Otra buena ocasión es después del baño, cuando las uñas están más blandas y fáciles de cortar. Busca buena luz, siéntate cómoda y, si puedes, que alguien te sostenga al bebé las primeras veces. La prisa es la única enemiga aquí.
No hace falta hacerlo todo de una vez. Si el bebé se despierta o te pones nerviosa, deja algunos dedos para más tarde: nadie te obliga a terminar las diez uñas en una sola sesión. Ir uña a uña, sin agobio, suele salir mejor que intentar acabar deprisa. Y no te fíes de la apariencia: aunque las uñas parezcan blandas, crecen tan rápido que en pocos días vuelven a estar largas, así que forma parte de la rutina de la semana.
Con qué: tijeras, cortaúñas o lima
Tres herramientas valen, y todas pensadas para bebés: tijeras de punta redondeada, cortaúñas de bebé o una lima de cartón. Durante las primeras semanas, limar suele ser lo más fácil y lo menos arriesgado: desgastas el borde sin posibilidad de cortar la piel. Sea cual sea la herramienta, sujeta bien el dedo, aparta con tu pulgar la yema (la almohadilla de carne) para separarla de la uña, y trabaja con movimientos cortos. Nunca muerdas ni arranques las uñas del bebé: es una vía fácil de infección.
Manos y pies: dos formas distintas
Aquí está el detalle que marca la diferencia. En las manos, sigue la curva natural de la uña, redondeando ligeramente las esquinas. En los pies, en cambio, corta recto, sin redondear los lados: así se previene la uña encarnada, sobre todo en el dedo gordo. Es una regla fácil de recordar: manos redondeadas, pies rectos. No apures hasta el fondo; deja siempre un pequeño borde blanco de uña.
Si le haces un pequeño corte
Que ocurra alguna vez es casi inevitable, y no es grave. Si le pellizcas la piel y sangra un poquito, no te asustes: presiona con suavidad con una compresa o un pañuelo limpio durante un minuto y suele detenerse enseguida. No le pongas una tirita ni algodón adhesivo en el dedo: podría desprenderse y llevárselo a la boca. Un beso, un abrazo, y a otra cosa. Ni él ni tú lo recordaréis mañana.
Tus preguntas frecuentes
¿Cuándo se cortan las uñas por primera vez?
Cuando estén lo bastante largas como para que el bebé se arañe. Al principio, muchas familias prefieren limar en lugar de cortar, porque es más sencillo con esas uñas tan finas. Aprovecha una siesta profunda o el rato después del baño.
¿Mejor tijeras o lima?
Las dos sirven. La lima de cartón es la más segura las primeras semanas porque no puede cortar la piel. Las tijeras de punta redondeada o el cortaúñas de bebé van bien en cuanto le cojas el gesto. Elige lo que te dé más confianza.
Le he cortado hasta hacerle sangre, ¿qué hago?
Tranquila, es frecuente y sin gravedad. Presiona con una compresa limpia hasta que pare, sin poner tirita (riesgo de que se la trague). Si notas enrojecimiento o pus en los días siguientes, consúltalo.
¿Cortar recto o redondeado?
Depende. En las manos, sigue la curva de la uña y redondea un poco. En los pies, corta recto para prevenir la uña encarnada. La regla: manos redondeadas, pies rectos.
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Este artículo es informativo y ha sido revisado por el equipo de Mama4care. No sustituye el consejo médico: ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta a tu matrona, médico o pediatra. En caso de urgencia, llama a tu número de emergencias local.