La costra láctea: qué es y cómo calmarla con suavidad
Un día aparecen: unas placas amarillentas y grasas en la cabeza del bebé, a veces también en las cejas o detrás de las orejas. Se llaman costras lácteas, y lo primero que conviene saber es que no has hecho nada mal. Son muy comunes, del todo benignas y no tienen absolutamente nada que ver con la higiene ni con la leche. Aquí tienes qué son en realidad y cómo ayudarlas a desaparecer, con gestos amables y sin arrancar nada.
Qué son (y qué no son)
La costra láctea es el nombre popular de la dermatitis seborreica del lactante. Se debe a que las pequeñas glándulas de la piel del bebé producen un poco de más grasa durante los primeros meses, y esa grasa forma placas que atrapan células de piel. El resultado son esas costras amarillentas o marrones, a veces con aspecto de escamas. No pican (o muy poco), no son contagiosas, no molestan al bebé y no son señal de falta de higiene. Suelen desaparecer solas en unas semanas o meses, sin dejar rastro.
El gesto que funciona: aceite y paciencia
Para ablandar las costras, el truco de siempre es el mejor: masajea con suavidad un poco de aceite vegetal (almendras dulces, oliva) o un aceite específico para bebés sobre el cuero cabelludo. Déjalo actuar un rato — desde unos quince minutos hasta unas horas, según te venga — para que las placas se reblandezcan. El aceite hace el trabajo; tú solo aportas tiempo. No hace falta ningún tratamiento con medicamentos: en la inmensa mayoría de los casos, la costra láctea se resuelve sola.
Cepillar y lavar, sin arrancar nunca
Una vez ablandadas, pasa un cepillo suave (de cerdas finas) por el cuero cabelludo con movimientos delicados: las escamas más sueltas se desprenden solas. Después, lava la cabeza con un champú suave para bebés para retirar el exceso de aceite. Y aquí viene la regla de oro: no rasques ni arranques las costras que estén pegadas. Por muy tentador que sea, tirar de ellas puede irritar la piel, dejarla enrojecida o abrir la puerta a una pequeña infección. Lo que no salga hoy, saldrá otro día.
Repetir con calma, sin obsesionarse
Puedes repetir la rutina de aceite y cepillado cada pocos días, sin convertirlo en una cruzada. La costra láctea es un asunto estético que no molesta al bebé, así que no hay ninguna urgencia en hacerla desaparecer. Además de la cabeza, puede aparecer en las cejas o detrás de las orejas: el mismo enfoque suave vale para esas zonas. Con el tiempo y unos pocos cuidados, la piel se aclara sola.
Si un día ves que la costra no se mueve ni con el aceite, no insistas: quiere decir que todavía no está lista. Espera unos días y vuelve a intentarlo. La costra láctea es un compañero pasajero de los primeros meses, y en la inmensa mayoría de los casos desaparece por sí sola sin dejar ninguna marca. Recuérdate que no es una tarea urgente ni un reflejo de cómo cuidas a tu bebé: es, sencillamente, una etapa muy común de su piel.
Tus preguntas frecuentes
¿La costra láctea se debe a una falta de higiene?
No, en absoluto. Es una dermatitis seborreica del lactante, ligada a la producción normal de grasa de la piel en los primeros meses. Aparece en bebés muy bien cuidados. No tiene que ver ni con la higiene ni con la leche.
¿Puedo rascar las costras para quitarlas antes?
Mejor no. Arrancar las costras pegadas puede irritar la piel, enrojecerla o favorecer una infección. Ablándalas con aceite y retira solo lo que se desprenda solo con el cepillado suave.
¿Qué aceite uso?
Un aceite vegetal suave como el de almendras dulces o de oliva, o un aceite específico para bebés. Un poco basta para reblandecer las placas. Después, lava con un champú suave para retirar el exceso.
¿Es contagiosa?
No. La costra láctea no se contagia y no molesta al bebé. Es un asunto estético y pasajero que suele resolverse solo en unas semanas o meses.
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Descargar la appEste artículo es informativo y ha sido revisado por el equipo de Mama4care. No sustituye el consejo médico: ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta a tu matrona, médico o pediatra. En caso de urgencia, llama a tu número de emergencias local.