El cuidado del cordón umbilical, sencillo y sin miedo
Ese pequeño muñón que le queda al recién nacido en el ombligo genera muchas preguntas y algún que otro nervio. La buena noticia: cuidarlo es de lo más fácil de estas primeras semanas. No hay que hacer casi nada, y ese casi nada tiene solo dos palabras: limpio y seco. Aquí tienes qué esperar, cómo cuidarlo día a día y, sobre todo, cuáles son las pocas señales que sí conviene vigilar.
Qué va a pasar (y es normal)
El muñón se seca poco a poco y cae solo, casi siempre entre los 5 y los 15 días. Antes de caer, se oscurece y se endurece, cambiando de color hasta ponerse casi negro: es completamente normal, no es que algo vaya mal. En el momento de la caída, o justo después, puedes ver un poco de secreción o unas gotitas de sangre; también entra dentro de lo esperado. No tires nunca del muñón para "ayudarlo": caerá cuando esté listo.
Limpio y seco: los cuidados en seco
El enfoque recomendado hoy en los países con buenos recursos sanitarios son los cuidados en seco: no hace falta aplicar alcohol ni antisépticos de forma rutinaria, salvo que un profesional te lo indique. Simplemente, mantén la zona limpia y seca. Si se ensucia (con pipí o heces), límpiala con agua y sécala con toquecitos suaves, sin frotar. El aire ayuda a que se seque, así que deja el muñón al aire siempre que puedas.
El pañal, el gran aliado
Un truco sencillo marca la diferencia: dobla el borde del pañal por debajo del muñón. Así el cordón queda al aire, no se roza con el pañal y no se moja con el pipí. Muchos pañales de recién nacido ya traen un recorte para el ombligo; si no, basta con doblar el borde hacia abajo. Evita cubrir el muñón con ropa ajustada: cuanto más respire, mejor y antes se secará.
El baño, sin dramas
Puedes bañar al bebé aunque todavía tenga el muñón: unos baños cortos no son problema. Lo importante es secar bien la zona después, con toquecitos suaves, para que quede seca. Si lo prefieres, durante estos días también puedes optar por el aseo con esponja o manopla, que limpia igual de bien sin mojar tanto el ombligo. Ambas opciones valen; elige la que te dé más tranquilidad.
Y cuando el muñón se caiga, no te sorprendas si el ombligo tarda todavía unos días en cerrarse del todo o si queda un poco húmedo al principio: también forma parte del proceso. Sigue con lo mismo — limpio, seco y al aire — hasta que la piel quede lisa. No necesitas fajas, monedas ni vendajes de ningún tipo sobre el ombligo: son costumbres antiguas que hoy no se recomiendan y que solo impiden que respire.
Tus preguntas frecuentes
¿Cuándo se cae el cordón?
Casi siempre entre los 5 y los 15 días. Antes de caer se oscurece y se endurece, lo cual es normal. No lo fuerces: se desprenderá solo cuando esté listo.
¿Puedo bañar al bebé antes de que se caiga?
Sí, con baños cortos y secando bien la zona después. Si te da más tranquilidad, durante estos días también puedes optar por el aseo con esponja o manopla, que moja menos el ombligo.
¿Hay que desinfectarlo con alcohol?
Por norma general, no. El enfoque recomendado hoy son los cuidados en seco: mantenerlo limpio y seco, sin alcohol ni antisépticos de rutina, salvo que un profesional te indique otra cosa.
Sangra un poquito, ¿es normal?
Unas gotitas de sangre en el momento de la caída, o justo después, entran dentro de lo esperado. Si el sangrado es persistente o abundante, o se acompaña de enrojecimiento, pus u olor, consúltalo sin esperar.
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Las primeras semanas, con un cuaderno de confianza
Con Mama4care llevas el cuaderno de nacimiento y anotas los cuidados del cordón día a día; y si te surge una duda, planteásela a la asistente para saber qué es normal y cuándo consultar.
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Este artículo es informativo y ha sido revisado por el equipo de Mama4care. No sustituye el consejo médico: ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu bebé, consulta a tu matrona, médico o pediatra. En caso de urgencia, llama a tu número de emergencias local.